Síndrome del nuevo, un mal que atrofia al periodista


Dibujo que caracteriza irónicamente lo que hoy podría ser un periodista.

Por Richard E. Ferreira Candia – @RFerreiraC. Si hay un aspecto que es detestable del periodista es cuando cree que ya sabe todo y de todo. Tal vez sea el peor de los males, ya que no solo lo desnaturaliza como buen periodista, sino que también lo atrofia y lo aparta de los demás. Si de enfermedad se tratara, que lo es, lo podemos llamar Síndrome del nuevo.

Expliquemos. Síndrome del nuevo es cuando un periodista cree que ya lo sabe todo. Generalmente el mal afecta a los que recién empiezan en la profesión. A muchos, les toma como un cáncer, y es incurable.

Uno de sus síntomas es cuando tomando una grabadora, un micrófono, entrevistando a alguien o saliendo en televisión, el periodista cree que ya se ha convertido en experto para cualquier tema que trate.

Su origen está en el impacto, la presencia y el “codeo” que tiene con figuras importantes de todos los ámbitos, sea el político, deportivo, de la farándula, etc. También, ahora, se puede dar desde el momento en que el periodista tiene un espacio propio en Internet, con un sitio, blog, desde un perfil en Facebook o una cuenta de Twitter. Se convierte en expertólogo.

El mal se ha trasladado con mucha fuerza precisamente a las nuevas tecnologías, con Internet y sus beneficios. Hay confusión entre lo que es INMEDIATEZ y lo que implica MEDIATEZ.

Una de las características de Internet es la INSTANTANEIDAD, que podemos llamarla inmediatez; lo rápido, lo urgente.

La MEDIATEZ es cuando,  usando las nuevas tecnologías antes que ser “instantáneos”, “inmediatos” lo que realmente se hace es algo MEDIÁTICO, para posicionarse, para convertirse en “estrella”.

Esa MEDIATEZ ha convertido a muchos periodistas y comunicadores en una especie de “tops” en la red. Muchos de los colegas, sin embargo, hay que aclararlo, usan la red con una verdadera vocación periodística, seguros de que las nuevas tecnologías permiten un nuevo tipo de comunicación con la gente. No son vedette, como otros.

Si analizamos esta situación, debemos buscar las causas del SÍNDROME DEL NUEVO

  1. La fragilidad de los periodistas nuevos en comprender que el periodismo no se hace solo con trabajar en un medio de prensa. Muchos pueden (de hecho los hay) trabajar en medios por años, pero no por ello se convierten en periodistas, al menos de lo que consideramos buenos periodistas. Un periodista busca el bien común,  servir a la sociedad, no servirse del periodismo para caprichos o intereses personales, que van de la vanidad hasta beneficios económicos. Miren a su alrededor y podrán darse cuenta de la cantidad de gente que se hace llamar periodista pero en realidad es un simple atajador de micrófonos o grabadoras.  Estamos viviendo momentos de cambios en cuanto a la tecnología. Y ese mismo mal se traslada a la red. No por llevar encima una mochila y dentro una computadora, un modem, un teléfono celular, tener un blog, una página o tener varios perfiles en las redes sociales, uno se convierte automáticamente en periodista.
  2. La situación de los medios de prensa ha colaborado con la propagación del síndrome del nuevo. No estoy en desacuerdo con que  los jóvenes tengan oportunidad de trabajar en un medio de prensa. De hecho es un proceso normal dentro de toda profesión, incluido el periodismo. Pero hay que ser conscientes de algo. Tratemos de explicar con un ejemplo sencillo. Un recién egresado de la Facultad de Medicina jamás tendría la oportunidad de operar del corazón a un paciente. La tendrá cuando haya adquirido experiencia y pasado por un largo proceso de formación. El médico recién graduado podrá tener todo el conocimiento teórico para practicar una operación, pero nunca la práctica necesaria para cortar a alguien.

Podrán decir que son profesiones diferentes. Sí, cierto, pero no por ello el ejemplo deja de ser revelador en cuanto a lo que sucede en los medios de prensa.

La situación laboral ha permitido que periodistas de poca experiencia –sin que ello represente que no tengan la capacidad necesaria – realicen grandes coberturas o entrevistas, contribuyendo a que la enfermedad se acelere en nuestro ambiente.

¿Cómo es posible que un periodista  de un año de experiencia, por ejemplo, entreviste a un Presidente de la República? Los medios, ante la necesidad de cubrir espacios, ya sea porque ya no tienen gente de experiencia o ya no confían en los que están, le trasladan la responsabilidad a los nuevos.

Las razones están sustentadas –aunque no oficialmente-, generalmente, en que los nuevos son más dóciles a la hora de presentar un material, que –por el camino- puede ser modificado por editores.  A la hora de las entrevistas, los entrevistados agradecen a los medios, en la mayoría de los casos.

Desde luego, no debemos generalizar en eso de que los periodistas nuevos no pueden hacer un trabajo excelente. Varios colegas nuevos  han demostrado estar mejor preparados que otros que ejercen la profesión desde años. Pero, sinceramente, es una minoría.

3.Las facultades de Comunicación no pueden desconocer cierta responsabilidad en este tema. También son responsables de la capacitación de los nuevos periodistas. Si entráramos a analizar la capacidad que tienen los egresados de las universidades, con solo decir que luna buena mayoría sale sin saber redactar, decimos todo.

Las facultades han dejado de ser escuelas de periodistas. Muchos de los que salen de ellas están perdidos a la hora de enfrentar la profesión. Es por ello que se sigue sosteniendo que en realidad uno aprende a hacer periodismo en un medio, en la calle, no en las clases. Las facultades deben convertirse en espacios de práctica constantes. Deben impulsar coberturas de todo tipo, ya sea en las mismas instituciones o fuera de ellas. Los alumnos deben aprender a ser periodistas ya en las aulas.

Lo correcto sería que salgan preparados y adquieran experiencia en un medio. Pero, hoy, salvo pocas excepciones, casi todos deben comenzar “de cero” cuando pisan, por ejemplo, una redacción.

Algunos asimilan rápido y bien, otros nunca. Así se tienen en los medios periodistas que, gracias a los años de experiencia, pueden ser expertos cronistas, pero malos redactores.

Las facultades tampoco trabajan para frenar el síndrome de nuevo. Se ha perdido la enseñanza de la esencia humana para ejercer el periodismo. Las facultades han diversificado tanto sus programas curriculares para tratar de abarcar todo el espectro de la comunicación, que se han olvidado de la regla número uno: formar buenos hombres para lograr buenos periodistas.

LA CURA: La humildad y el proceso.

  • Para extirpar esta enfermedad es necesario que el propio enfermo admita su mal. Humildemente, reconocerlo, definir qué es lo que quiere. Si desea la fama, la polémica, el figuretismo, lo mejor será  que haga un video gracioso y lo suba a Youtube; de seguro tendrá éxito. Si desea ser periodista o un comunicador responsable, debe remitirse primero a la función noble y social que la profesión requiere para ser medianamente bueno. Hay que recordar en este punto, a Ryszard Kapuscinski, quien  hizo tal vez la mejor descripción de lo que debe ser un periodista. Decía: “Una persona mala nunca podrá ser un buen periodista”.
  • Los medios deben comprender que si bien es bueno tener gente nueva, para imprimir tal vez mayor dinamismo y obviamente para una inevitable renovación, lo más correcto es hacer pasar por un proceso real de aprendizaje a los periodistas nuevos, para que estos logren una mejor comprensión y experiencia antes de ser lanzados a la  boca del lobo.  Si entramos a analizar la situación económica de los medios encontraremos casi siempre los mismos argumentos presupuestarios para elegir a funcionarios con menor paga antes que a los “viejos” que deberían tener un mejor salario. Pero ello no debe hacer mermar la calidad del producto, de ninguna manera.

PERIODISTA CIBERNÉTICO VEDETTE

  • Ahora, con los multimedios, con los sitios digitales en auge, se habla del “periodista multifacético”. Algunos que no comprenden aún esta nueva forma de hacer periodismo en la red, creen que el periodista debe ser “multifacético” y venden el espejito de que un “buen periodista” es aquél que está “re conectado”, con una computadora encima y todas las herramientas para “hacer de todo”. A muchos no les importa la calidad, sino la instantaneidad o la mediatez de la que ya hablamos. Y hay guerra; que nosotros tenemos esto, ellos no; que ellos se equivocaron sobre esto, nosotros alzamos primero, etc, etc.

No debemos permitir que los males de los medios tradicionales se vuelquen a la red (aunque parece ser tarde). Es difícil, pero debemos defender lo esencial el periodismo en la red, donde todo es más vulnerable en comparación a los medios tradicionales.

Una cosa es usar las nuevas herramientas tecnológicas para hacer periodismo, otra es que nos quieran convertir en “cibernéticos”, en robots, para que –automatizados- hagamos periodismo OLVIDANDO LOS PRINCIPIOS DEL PERIODISMO.

Una cosa es que Internet traiga la posibilidad de estar más interconectados, más unidos, otra totalmente diferente es usar esa conectividad para convertirse en vedette virtual.

  • En las facultades de Comunicación se deberían insistir en lo noble que debe ser la profesión. Además de ajustar sus programas curriculares para los nuevos desafíos en esta era comunicacional, se debería volver a insistir en la necesidad de que –así como lo señalaba García Márquez- las facultades se conviertan en grandes “salas de redacción”, en las que en primer lugar esté la profesión, el ser periodista, el de los buenos, no el de los que usan el medio –ahora sobre todo el tecnológico – para convertirse en estrellas virtuales sustentados en la MEDIATEZ, pero vacíos de conciencia crítica.

Insistamos en que esta profesión es noble, que tiene un rol social sumamente importante para un país que vive momentos permanentes de tensión. Y tratemos de desechar esa horrenda práctica de usar las nuevas herramientas solo para conseguir “amigüis”, para que todo esté “diver”.

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5 Responses to Síndrome del nuevo, un mal que atrofia al periodista

  1. Clara Páez says:

    Que hubiese pasado si el director del Washinton Post pensaba lo mismo sobre los periodistas nuevos y nos les hubiese dado la oportunidad de seguir el caso Watergate. Reconozco es un caso excepcional, sin embargo aún así me arriesgo a decir que la cuestión no pasa solo por la falta de experiencia.
    En primer lugar, Sindrome del nuevo no lo sufren solo los principiantes, yo que soy nueva me he cruzado con periodista que por tener varios años de ejercicios se creen unos capos y no admiten que se les contradiga.Es cierto, no son todos, pero los hay.
    Segundo, me he cruzado con colegas que recién se inician y que mojan la camiseta tratando de hacer un buen trabajo. Tal vez comentan más errores por ser principiantes, pero no estoy de acuerdo con que se nos niegue la oportunidad de hacerle una entrevista, utilizando el mismo ejemplo, al presidente de la República.
    A mi criterio, el problema radica en la actitud con la que se presenta el aspirante o el periodista experimentado. En eso coincido, muchos entran buscando fama y son muy pocos los que después recapacitan.
    En la redacción se nota quién tiene ganas de trabajar y quién no, y algunos por más de que sean unos dinosaurios siguen queriendo ahorrar la fatiga.
    Yo apostaría, al buscar una cura posible, a que uno de los requisitos para graduarnos sea la pasantía, y que allí se midan no solo la redacción, sino también la actitud. Porque la redacción se puede mejorar durante los cuatro años de carrera, pero un cambio de actitud generalmente dura más tiempo.
    Por supuesto, es una opinión nada más, espero que mi en mi diagnóstico no figure que sufro del Síndrome del Nuevo

  2. INTERESANTISIMA optica y critica – una pregunta, dentro de este comportamiento anteriormente mencionado, ¿como queda el periodista empirico, que podemos esperar del predominante empirismo en nuestros medios, los no formado en la universidad? FELICITACIONES y muchas gracias

  3. marlopduar says:

    Reblogueó esto en marlopduary comentado:
    “Una cosa es que Internet traiga la posibilidad de estar más interconectados, más unidos, otra totalmente diferente es usar esa conectividad para convertirse en vedette virtual”, ¡totalmente de acuerdo maestro!

  4. Elías says:

    Estoy de acuerdo en casi todo con vos, profe. Te cuento nomás que algunos cronistas de televisión, después de leer tu artículo, ya están proponiendo que organices el evento “Vedette del año”… Hay varios nominados.

  5. Pingback: Syndromes in Journalism | the Syndrome

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