Los desafíos para los medios y periodistas de Paraguay


Internet nomás es; Internet luego es. Análisis sobre la situación del periodismo paraguayo y sus desafíos en el entorno digital, desde el punto de vista profesional y desde la situación empresarial. Si sos comunicador o periodista, te pido que leas hasta el final.

sitiosparaguay

Por Richard E. Ferreira-Candia

Me sigue retumbando la frase “Internet nomás es” pronunciada en forma de cuestionamiento por unos colegas cuando allá por finales de 2006 les comentaba que dejaba la cobertura presidencial para sumarme definitivamente al equipo del “digital” del diario, para junto con otros colegas, entre ellos el querido amigo Adrián Cativelli Taibo, llevar adelante un ambicioso proyecto que habíamos impulsado desde un año antes con otro querido amigo, Pierre Ibarrola, en ese entonces gerente de Informática de Última Hora.

No era comprensible, en aquél momento, “abandonar” ese tipo de cobertura para trabajar “en Internet nomás”.

Pasaron 10 años y hoy, ULTIMAHORA.COM o Última Hora Digital ha pasado muchas etapas, como otros sitios periodísticos nacionales. Cabe apuntar antes que el sitio celebra este 27 de diciembre una década de su paso a la versión 2.0, y no debe confundirse con la llegada del medio a Internet, que se dio en 1997, tras ABC, que fue el primer diario impreso que llevó su contenido a la web, en 1996, el año en que Internet aterrizó a Paraguay.

Fui editor de ULTIMAHORA.COM hasta diciembre de 2011, la mitad de esos diez años que cumple el sitio en su formato multimedia. Fueron momentos de profundos cambios en el periodismo paraguayo.

En cuanto al periodismo en Internet en Paraguay hay varios hechos importantes, pero dos muy significativos. La llegada de ABC a la red en 1996, y el paso de Última Hora al formato multimedia, en 2006, que marcaron un antes y después del periodismo paraguayo.

Vale la recordación de la década multimedia de ULTIMAHORA.COM para intentar hacer una breve reflexión sobre la situación actual en el entorno digital y aventurarnos a lo que se viene. Probablemente la más fuerte esté resumida en que se ha avanzado muchísimo en el ámbito digital, no solo en lo periodístico, sino en diferentes áreas relacionadas a tecnología de la información, pero el retorno económico sigue siendo como una sombra negra que cubre no solo a los medios tradicionales, sino también a los digitales, a pesar del crecimiento que se sigue dando en ese entorno. Hay crisis en los medios tradicionales, pero también en los digitales. Esto se suma a la crisis de credibilidad por la que atraviesan los medios de comunicación, que en este análisis no será enfocado, para centrarnos en otros aspectos.

Permítanme algunas consideraciones.

El periodismo no cambió, el modo de hacer periodismo sí.

El primer aspecto que se debe considerar es que el periodismo sigue y seguirá siendo el mismo. Buscar, analizar, seleccionar y difundir información que sea útil a la gente. Esta premisa no ha cambiado, pero sí el modo de buscar, analizar, seleccionar y difundir información. Más que nunca, en toda la historia del ser humano, hoy se cuenta con una tecnología que permite no solo a los comunicadores y periodistas hacer ese trabajo, sino a la misma gente. En clases siempre comento que la sociedad, gracias a las nuevas herramientas tecnológicas, pasó a ser nexo de la propia sociedad, algo que cambió para siempre la comunicación lineal que era ejercida como un reinado por los medios de comunicación. Este hecho pone en apuros a la propia profesión, por lo que solo la calidad podrá mantener firme a la comunicación profesional, para diferenciar del mar de generación de contenidos en todos los ámbitos. Finalmente siempre fue esa la función periodística: rescatar del mar de informaciones las más resaltantes, las que sean útiles para la gente. Hoy más que nunca, también, esa es la difícil tarea del comunicador: Lograr identificar el oro en la montaña de basura.

Otro punto. Aunque exista resistencia de algunos, un comunicador o periodista no puede estar ajeno al uso de la tecnología para cumplir con su función. El que no suba a ese barco, sencillamente nada solo en medio de un mar profundo y es probable que, en algún momento, el cansancio le deje muy debilitado y, su final, será hundirse. No vanaglorio la tecnología; de hecho, la detesto. Pero en marco de la función que cumple el comunicador y el periodista, comprendí que indiscutiblemente es una herramienta no necesariamente indispensable, pero sí sumamente útil. El periodismo debe valerse de cualquier nueva herramienta que aparezca, pero el periodista con más valor será siempre aquél que logre que el conocimiento sea la clave de su profesión. Es decir, como siempre sostengo, el periodista debe leer y conocer sobre lo que habla.

Los medios cambiaron

Los que sí sufrieron muchos cambios fueron los medios. Todos. Los impresos, la televisión, la radio, los estatales, los llamados alternativos. Luego de la tranquila manera de hacer el trabajo cada uno en su respectiva plataforma, con la aparición de las nuevas tecnologías, fueron obligados a subirse a ese barco tecnológico. Y lo hicieron de manera muy desordenada, no porque así lo quisieran, sino porque hasta ahora no hay un manual que permita definir cuáles son los pasos que se deben seguir para consolidar un medio que ya no puede pensar solo en su plataforma tradicional, sino también en la avalancha de nuevas herramientas. Hoy tenemos medios muy cambiados, perdidos, pero intentando ordenar el trabajo para que la función que les compete (la de informar) sea cumplida a cabalidad, pero que también logre rentabilidad, o al menos que no genere pérdidas. Y ahí hay un gran dilema que como comunicadores y periodistas debemos comprender.

Tipos de periodistas

Decíamos que el periodismo no cambió, con lo cual sostenemos que la función del periodista tampoco. Sí ha cambiado la manera en que cumple esa función. Según describe el profesor Ramón Salaverría (Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, España), tenemos en la actualidad dos tipos de periodistas en el entorno digital: periodistas multitareas y periodistas multiplataformas. Los del primer grupo son aquellos que realizan tareas múltiples, mientras que los del segundo son los que tienen la capacidad de moverse en diferentes plataformas. Estos dos tipos tienden a unificarse cada vez más.

Expliquemos mejor, pero aclarando que no se hace ninguna valoración de quién es mejor. Los multitareas son aquellos que, por ejemplo, trabajan para una televisión, pero a la vez en una radio, y  pueden escribir en un digital o impreso; a eso se suma la tarea que tienen en las cuentas de redes del medio en el que trabajan o sus propias cuentas desde donde también cumplen la función de informar, que son usadas de nuevo por los mismos medios. Esto está muy conectado a la concentración de medios, un aspecto natural que no solo se registra en nuestro país, sino en el mundo entero. Los periodistas del impreso, a modo de ejemplo, son “invitados” a colaborar con el digital; los del digital también para “colaborar” con el digital, o la radio digital, o la TV digital. Tienen, los periodistas multitareas, numerosas tareas que hacer.

Los periodistas multiplataformas (la mayoría jóvenes) son aquellos que tienen la capacidad no solo de difundir una información en cualquier plataforma, sino también utilizar las herramientas tecnológicas para cumplir esa función. Son aquellos que, sin problema alguno, pueden tomar una foto, editar; hacer un video, editar; armar galerías fotográficas, infografías, cumplir funciones específicas en redes sociales, y a la vez escribir para un diario, un blog, salir en TV tradicional o digital, o hacer un programa de radio tradicional o digital. En breve se sumará la tarea de generar contenidos exclusivos para teléfonos. Multiples funciones, en diferentes plataformas.

Concentración de medios

Un tema que preocupa a muchos es la concentración de medios. De la utópica función de cumplir un rol social, los medios de comunicación, en gran parte, se han convertido en conglomerados mediáticos que tienen como principal función sostener el interés económico y político de los propietarios. De esta apreciación no escapa ningún grupo, ningún medio. Y en ese ambiente se desata un valeroso trabajo de muchos periodistas que mantienen vivo el periodismo social y de denuncia, el periodismo con la función que todos queremos, pero que es limitado, aunque algunos no lo quieran aceptar. Este es un tema para otro análisis.

Vamos a la concentración de medios y el entorno de trabajo, con la aparición de las nuevas tecnologías, que es lo que nos ocupa este material.

Más allá del cambio que tiene la comunicación, las nuevas tecnologías y la concentración de medios también hicieron que el trabajo de los comunicadores y periodistas sea más multitarea y  multiplataforma. Los periodistas que ya están insertos laboralmente en los medios se ven hasta obligados a trabajar para todas las plataformas, algunos con retribuciones, otros con el mismo salario con el que entraron a su medio “original”. La mayoría de los medios grandes a la hora de contratar a una nueva persona desde hace unos años analiza si está preparada para “la nueva era de la comunicación”. Generalmente, antes de una contratación, se verifica si tiene las capacidades necesarias para cumplir una tarea específica (redactar, por ejemplo), pero, además, si tiene algo de conocimiento de herramientas digitales, porque también “se piensa en el digital”. Esto no solo ocurre en los medios impresos, como era una costumbre, sino en los demás llamados tradicionales (TV y radio). Para la contratación de gente para el área digital es más específico aún. Ya no solo vale una buena redacción o conocimientos sobre un área específica; es indispensable que conozca el entorno digital, las herramientas usadas diariamente y si edita videos, hace infografías, mucho mejor.

El modelo económico

La gran preocupación de los dueños de medios, en lo que respecta al tema digital, está el modelo de negocio. Finalmente, es una empresa privada que busca dividendos. En la primera época del boom multimedia en Paraguay, los medios digitales lograron ingresos muy buenos que permitieron sostener estructuras. Al menos en los casos en los que estuve involucrado sé a ciencia cierta que en sus primeros años (no sé si hasta ahora) lograron una rentabilidad que les permitió recuperar la inversión e incluso alcanzar ganancias. Desconozco completamente los números actuales, por lo que no puedo hablar sobre el momento actual de un medio específico.

Pero sí, en general, se puede decir que el gran dilema de los digitales es el retorno de la inversión. Hasta donde sé, aunque parezca irónico en un mundo cada vez más creciente en el uso de la tecnología, ningún medio hoy genera ganancias solo con el producto digital periodístico. Ninguno.

Se habla mucho del cierre de diarios impresos en el mundo por la aparición de Internet, pero se habla poco de la cantidad de proyectos digitales que funcionaron solo por un tiempo. Miles y miles de proyectos digitales a nivel mundial, cientos de ellos en nuestro país, fueron impulsados pero, a la larga, –usando un término fuerte- terminaron en fracasos. No porque los modelos periodísticos/comunicacionales hayan sido malos, sino porque no hubo retorno económico, y no es posible sostener una estructura sin ese retorno. Es como lo que sucede generalmente en la televisión, cuando la gente se pregunta por qué no hay más buenos programas periodísticos. La respuesta siempre es la misma: no hay publicidad, no hay retorno. La publicidad –que eternamente fue el sostén de los medios- se masificó muchísimo y no permite a todos recibir lo que necesitan para subsistir. Ante esto, se buscan nuevas fórmulas para lograr ingresos.

En Paraguay se han instalado (y se siguen instalando) infraestructuras para el entorno digital, lo que conlleva a mucha inversión, pero hasta ahora, como sucede en el mundo entero, no se tiene la varita mágica para lograr que esa inversión retorne y, mucho menos, genere ganancias. Hay casos internacionales muy excepcionales de diarios grandes que solo con el peso del nombre pueden mantenerse, pero también buscan la manera de no hundirse. En nuestro país, se generaron muy buenos proyectos que tuvieron efímeros resultados. Vamos a seguir presenciando el cierre de proyectos, lamentablemente. Los que se sostendrán serán aquellos que verdaderamente muestren algo diferente y logren convencer a los que invierten en publicidad. Todos están tras ese logro. La mayoría de los medios se sostienen hasta hoy por amor propio o porque están ligados a estructuras mayores, como un diario, una televisión o una radio, o, sobre todo, a un grupo de comunicación.

Convergencia y sincronización

Seguirán apareciendo proyectos y muchos de ellos muy buenos, pero el drama del retorno económico o las ganancias para sostenerlos no dejarán de ser un dilema. Ese problema no solo se da para los proyectos nuevos, sino para las grandes infraestructuras y grupos comunicacionales, como los que tenemos en Paraguay. Esta situación, sin embargo, no es exclusiva de nuestro país. A nivel internacional se sigue debatiendo cuál es el modelo que puede funcionar y hasta ahora los grandes propietarios de medios se lamentan el hecho de no haber establecido el cobro por la lectura de noticias en Internet, lo que fue el gran error de las empresas periodísticas del siglo pasado desde el punto de vista económico.

Se siguen probando fórmulas. Por citar una de ellas, mencionemos los casos de varios diarios impresos que primero dividieron sus versiones papel y digital, pero por la falta de retorno -sumado a la crisis económica en los medios tradicionales también por irrupción de Internet- decidieron tratar de unirlos, generando un caos periodístico y laboral, dejando una confusión en la tarea que deben realizar los comunicadores y periodistas, o cómo armar una misma redacción con dos tipos de pensamientos totalmente diferentes. Hoy la tendencia mundial, no como salvación pero sí de nuevo como prueba, está en lo que se conoce como convergencia de medios (no confundir con grupos de medios) y la sincronización. Numerosos medios en el mundo emprendieron esta aventura para tratar de lograr esa “salvación”. Y hasta ahora al menos no parece que exista otro camino.

La convergencia implica cuatro dimensiones, según explica Salaverría.  La dimensión empresarial, explicada cuando existe multiplicación de medios de un grupo de comunicación y trabajo en coordinación entre todos los medios y soportes; la dimensión tecnológica, al tratarse del manejo de la tecnología para el desarrollo periodístico en el entorno digital/herramientas tecnológicas disponibles en los medios; la dimensión profesional, referida al trabajo más acelerado, con nuevas formas y con nuevas herramientas, que obliga al profesional a no  estar ajeno a los cambios tecnológicos y debe moverse en un entorno más exigente; y, finalmente, la dimensión comunicativa, que es cuando la convergencia multimedia abre nuevas posibilidades a los lenguajes periodísticos, con nuevas formas de relatos, no solo los tradicionales.

Nos centramos en este análisis sobre la dimensión empresarial. Existe una “multiplicación de medios de un grupo de comunicación”. Esta cita viene como anillo al dedo a la realidad nacional. Lo que se plantea es el trabajo “en coordinación entre todos los medios y soportes”, lo que a la larga hace que los mismos comunicadores y periodistas sean los que realicen un mismo trabajo para diferentes productos y plataformas. Este modelo empezó a ser aplicado por cientos de medios y ahora toma fuerza en Paraguay aún de manera desordenada, pero debe ser debatido y no impuesto de la noche a la mañana. El modelo está centrado principalmente en el objetivo de lograr un equilibrio en las finanzas, pero no debe limitarse solo a ese aspecto, considerando lo que decíamos más arriba: la supervivencia de los medios estará en la calidad profesional. La discusión sobre la calidad, entonces, no debe quedar en segundo plano.

De momento este modelo es el que de alguna manera se ve como una “salvación” al problema de inversión y el retorno, que no debe considerarse solo en lo que respecta a ganancias, sino al propio mantenimiento de los medios. A modo simple, señalemos que numerosos medios de comunicación, incluso aquellos que tienen buena presencia y peso, tienen millonarias pérdidas que hacen que se planteen cierres o ventas. De cierres conocemos y ventas se han concretado en los últimos años. Este modelo trae consigo un grave problema, pero muy simple. Si los periodistas realizarán tareas para diferentes plataformas en medio de una convergencia, sencillamente significará que no habrá cabida para todos.

Es difícil creer que las empresas periodísticas sigan invirtiendo en el entorno digital si no tienen retorno ni para sostener sus estructuras. Varios de los medios (podría arriesgarme a decir que la mayoría) sostienen sus sitios y equipos digitales solo a los efectos de la masificación de la información porque no pueden NO estar “en Internet”. La cantidad de visitas de un sitio, los “me gusta”, “compartidos”, “retuits”, pueden generar masificación de la información que se difunde, pero, al menos de momento, no generan retornos económicos para sostener estructuras. La decisión de los medios de sostener esas estructuras digitales está en masificar la información que desea trasladar a la gente, sea por un interés político o económico, pero difícilmente por la función periodística como tal. Habrá, de seguro, algunas excepciones.

Cuando se habla de sincronización se entiende que no solo se debe pensar en la convergencia (la empresarial), que se puede dar si todos los equipos periodísticos de los distintos medios comparten un edificio con todas las herramientas disponibles para todas las plataformas. Debe haber sincronización en la tarea, y para ello es necesario establecer primero una nueva mentalidad, no imposición, conformar un equipo de profesionales capacitados que entiendan que el sistema de comunicación ha cambiado y que se debe ajustar el trabajo a los nuevos tiempos. Lo que no puede dejarse de lado es la calidad que, decíamos, es lo único que puede sostener a cualquier medio.

Para el cambio de mentalidad aún estamos lejos los comunicadores y periodistas, pero el camino que se recorrerá para que los medios empiecen a aplicar este tipo de políticas no es largo. De hecho, ya empezó, lentamente. Estimo que en menos de 5 años, la mayoría de los medios grandes emprenderán un camino sin retorno hacia ese modelo, el de la convergencia, para adecuar las finanzas. Si no lo hacen, además, estará en peligro, como ya lo están, los propios medios y numerosos puestos laborales. Ahí la responsabilidad la debe asumir el empresariado, no acumulando medios con el afán de controlar la información, sin siquiera analizar el impacto que puede tener esa acción para el futuro, sobre todo para la clase trabajadora.

Vivimos un momento crítico y hay que decirlo así, crudamente. Los medios de comunicación no pasan por un buen momento. Ni los tradicionales, ni los digitales. No hay fórmula mágica para encontrar una solución, pero es necesario un esfuerzo de empresarios y de comunicadores y periodistas para encontrar una salida que no sea tan traumática.

Internet se sumó a los malos manejos en las empresas periodísticas y empezó a devorar a los medios y los periodistas.

Es necesario pensar y repensar el periodismo y el manejo de los medios, de manera urgente. La frase “Internet nomás es” del 2006, fue equivocada. La correcta hubiera sido “Internet luego es”.

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