Redacciones integradas en Paraguay y la necesidad de un urgente debate


Los medios paraguayos están encaminados a profundos cambios ligados a los nuevos modelos empresariales y periodísticos, conectados principalmente a las tecnologías. Estas transformaciones se están dando sin una debida discusión sobre todo en el ámbito de los trabajadores de prensa. Las llamadas “redacciones integradas” forman parte de este nuevo esquema laboral y se convierten hoy en los nuevos desafíos en el área del periodismo. Compartimos una breve mirada reflexiva sobre el tema y una entrevista a un experto internacional que explica cómo funcionan estas redacciones.

Redacción The Washington Post

Redacción de The Washington Post en 2011. Foto: RFerreiraC

Richard E. Ferreira-Candia @RFerreiraC

La convergencia de medios en diferentes dimensiones es prácticamente inevitable. El proceso ha llevado a las empresas de comunicación del mundo a adoptar medidas que plantean nuevos escenarios para la labor de los periodistas no solo de los impresos, sino de todas las plataformas. La llamada “redacción integrada” es un modelo aplicado por varios medios internacionales. En una interesante entrevista, un experto en comunicación explica el alcance de los cambios que se están dando.  Lo planteado en la nota es doblemente interesante, atendiendo a que en Paraguay los medios están buscando, de manera acelerada y probablemente desordenada, instalar modelos de convergencia y de integración de redacciones. Cuando se habla de esto solo se piensa en las redacciones impresas y digitales, pero también se dan en los esquemas de trabajo en radio y televisión.

Con el título “En las redacciones integradas se trabaja más en equipo”, el sitio onMedia presenta una entrevista al experto alemán Klaus Meier, que habla de dos tipos. Uno de ellos de forma más oficial (hasta ahora se desarrollan de forma experimental y sin un organigrama oficial) tarde o temprano se aplicará en nuestro país. Está demás decir que en países más avanzados que Paraguay, la discusión ya no se centra solo en la convergencia de medios, sino que se enfoca sobre todo en los modelos de redacciones y en la necesidad de la sincronización (otro desafío de organización periodística) para la generación y distribución de contenidos.

A nivel local, mientras la avalancha de la convergencia empresarial avanza a pasos agigantados acompañada de la concentración de medios, se observa que no se ha dado hasta ahora una discusión profunda en el gremio ni éste con los propietarios de medios sobre cómo enfrentar este nuevo desafío, en medio de la cada vez más deteriorada situación laboral y de la crisis de credibilidad del periodismo en general. Es de temer que las empresas periodísticas entiendan la convergencia solo como una salida económica que les permita reducir costos -lo que implicará la disminución de puestos laborales- que les signifique mejores posibilidades de rentabilidad o de al menos un menor porcentaje de pérdida.

Las empresas periodísticas, como lo hacen otros en todo el mundo, están buscando un modelo que garantice un sostenimiento económico. Y eso es legítimo; finalmente, son empresas privadas creadas para lograr dividendos. Ninguna empresa se mantendrá en pérdida, salvo se adopte una decisión empresarial con un objetivo distinto (como político o económico). En tiempos en que los medios sufren una crisis económica, es hasta obligatorio que busquen alternativas de rentabilidad. Si no hay medio, hay que recordar, tampoco habrán puestos laborales para periodistas y trabajadores especializados en el área de las empresas periodísticas.

La mayoría, en mayor o menor medida, apunta a lo que se conoce como “convergencia”, que en una interpretación empresarial rápida solo implica unificar redacciones y los roles de los trabajadores de prensa, por lo que se ve hasta ahora, con una lejana mirada al producto periodístico. La convergencia trae consigo un modelo que se conoce como “redacción integrada” en la que los periodistas reunidos en un “gran plantel” generan contenidos para todas las plataformas. En la entrevista que acompaña este breve análisis se explica mejor.

Ahora, un aspecto importante a considerar es que no se ha planteado, por ejemplo, qué representará ese modelo laboral para los trabajadores, desde el punto de vista salarial (más allá del plus en algunos medios). Hay numerosas experiencias internacionales que hablan de la imposición, de la negociación y de la búsqueda conjunta de soluciones. A nivel local, ¿cómo se desarrolla ese análisis? Además, estrictamente desde el punto de vista del rol de los medios y de los periodistas, poco se analiza sobre la calidad periodística con las aplicaciones de las redacciones integradas, que también debería ser uno de los focos de atención. Hoy se piensa en una producción de muchos contenidos para abarcar todas las plataformas posibles, de manera rápida y barata.

En Paraguay, varios medios, no solo impresos, sino de todas las plataformas, empezaron a trabajar en torno a la aplicación de la convergencia y los mismos periodistas, asumiendo un nuevo esquema laboral, ya están inmersos de manera consciente o inconsciente en esa nueva forma de trabajo.

La convergencia es una realidad que los medios paraguayos ni los periodistas podrán esquivar. Ahora, cómo se aplicará y cuáles serán las consecuencias, es el debate que se debe instalar de manera urgente en los gremios periodísticos, en las universidades y en los propios medios de comunicación. Ojalá no sea tarde.

Para ampliar este breve análisis y aportar a la discusión, reproducimos íntegramente la entrevista de la que hablamos.

“En las redacciones integradas se trabaja más en equipo”

Son muchos los diarios que han reestructurado completamente sus redacciones, integrando los departamentos impreso y digital. Los caminos elegidos para hacerlo, sin embargo, varían mucho. En algunos rotativos, los periodistas de uno y otro formato trabajan codo a codo. Pero también los hay que han eliminado cualquier tipo de distinción entre las plantillas, de manera que todos produzcan para todas las plataformas.

El experto alemán Klaus Meier lleva años observando estos procesos. Junto con investigadores de España y Austria, Meier publicó en 2008 el primer análisis detallado acerca de los modelos de convergencia existentes en la prensa. Ahora, el equipo presenta una actualización del informe.

Sobre las redacciones del presente y lo que los cambios significan para el periodismo del mañana habló con Meier el capacitador y director de proyectos de DW Akademie Steffen Leidel.

DW Akademie: ¿Con qué modelos de convergencia se han topado ustedes en las redacciones?

Klaus Meier: Con dos principalmente. Uno es el de la integración plena, que no sólo une impreso y digital, sino también otros departamentos. Se trata de una variante confeccionada en torno a las secciones, en la que éstas determinan el contenido que se destina a los diferentes soportes y funcionan como una especie de mesa central: controlan la organización del trabajo, producen contenido y deciden qué se cuelga en la Red. Sólo para las noticias de última hora suele existir una estructura propia.

Y después está el modelo ‘transmedial’, en el que digital e impreso se mantienen separados pero trabajan juntos. La colaboración entre ambos es controlada por una entidad superior integrada que recibe diversos nombres, desde ‘newsdesk’ a manager multimedia o editor multimedia. Su labor es identificar los campos en los que es posible cooperar y obtener beneficios mutuos.

Cada modelo emplea de manera distinta los medios sociales, y eso puede ayudar a entender las diferencias. En la integración plena, son los mismos periodistas los que distribuyen sus piezas a través de Twitter, Facebook, etc., recopilan comentarios y proponen debates. En el modelo ‘transmedial’ existe un editor de medios sociales que se encarga de ello. Aunque los periodistas digitales acostumbran más a usar las redes sociales que sus colegas de impreso, es el editor el que tiene la última palabra.

¿Sigue teniendo sentido diferenciar entre periodistas digitales y de prensa impresa?

En el modelo de integración plena, la diferencia se elimina conscientemente. A la hora de producir, los periodistas han de tener presentes todas las plataformas y sólo una parte del contenido se lleva al papel.

Pero hay buenos motivos para mantener cierta distinción entre ambos campos. Internet desarrolla muy rápidamente. Eso requiere innovación constante, e innovar puede hacerse difícil si uno ha de estar a la vez pendiente del trabajo diario. Se necesitan periodistas con tiempo para seguir las novedades. Si una redacción no tiene departamento digital, al final no le quedará otro remedio que crearlo.

¿Qué herramientas han de dominar los periodistas para que la convergencia de una redacción funcione?

También depende del modelo. En el integrado, lo ideal es que la plantilla al completo maneje la narración multimedia, el uso de los diferentes soportes y de los medios sociales. Cualquier redactor debería estar familiarizado con las nuevas tecnologías y software, saber usar una cámara de video y hacer ‘slideshows’. Pero la realidad suele ser que no todos los periodistas son capaces de hacer de todo. De ahí que lo realmente importante sea crear un equipo que colabore bien entre sí.

Es decir, que una redacción integrada es una redacción más cooperativa…

Es evidente desde hace tiempo que sí. El periodista estilo ‘llanero solitario’, que investiga y publica reportajes sólo con su firma, se está viendo superado por el trabajo en equipo y la apertura. Las redacciones son cada vez más transparentes. El material se guarda en archivos a los que tienen acceso todos los redactores. La idea de que es el equipo el que investiga y saca conclusiones en conjunto está cambiando la cultura periodística.

Usted es profesor, ¿cómo repercuten todas estas transformaciones en la formación periodística?

Sobre esto llevamos años debatiendo. En los 90, los alumnos estudiaban radio y televisión como dos materias separadas y no conectadas entre sí. Hoy en día, creo que lo primero sigue siendo aprender las reglas básicas del periodismo, independientemente del soporte. Pero, llegado un momento, hay que incorporar un segundo paso a la formación, en el que los estudiantes practican la aplicación de esos conocimientos de manera transmedial, por ejemplo, contando una historia compleja a través de diferentes plataformas. Es importante que sepan cómo se narra y qué contenido encaja según el lugar de publicación.

La oferta formativa en el ámbito del periodismo parece interminable: periodismo de datos, videoperiodismo, manager social media, gestión de redes… ¿qué les aconseja estudiar a los jóvenes que se deciden por esta profesión?

Creo que los estudiantes tienen que manejar un poco todo pero especializarse en algo. Sigue habiendo jóvenes que sólo quieren trabajar en televisión pero también ellos han de saber cómo se cuenta una buena historia en radio o Internet. Mi llamado sería generalizar y tratar de ser bueno en todas las áreas al principio de la carrera, y después decidirse por una rama y profundizar en la narración a través de esa plataforma.

¿A dónde cree que van los medios del futuro?

Creo que el periodismo móvil va a desarrollarse rápidamente. En Alemania, por ejemplo, uno de cada cinco usuarios de Internet tiene una tableta y dos de cada tres un smartphone o una tableta. Éste es un mercado con un potencial enorme en lo que a la innovación de productos periodísticos se refiere. Y quizás lleve a nuevos modelos de negocio que animen a los usuarios a pagar más por el contenido digital. Las aplicaciones disponibles en estos momentos no ofrecen grandes ventajas en comparación con la web abierta, pero aún hay mucho margen para el desarrollo tecnológico de aparatos que además son fáciles de usar, baratos y aptos para el consumo masivo.

Antes, los editores de periódicos tenían su tecnología -la imprenta- en casa. Ahora, la tecnología se está externalizando y son los servidores de Internet y las compañías informáticas las que ganan dinero con ella. Esto supone un gran problema y no tiene solución.

Sin embargo, en mi opinión los medios hacen bien en crear departamentos de innovación que estén al margen de la maquinaria de producción diaria y en los que periodistas y desarrolladores dediquen juntos tiempo a estudiar los aparatos que van a salir al mercado. Y en segundo lugar, yo recomendaría a las redacciones utilizar sistemas de gestión de contenidos a que les permitan ser más flexibles a la hora de recurrir a los nuevos medios y a los diferentes canales de difusión.

Klaus Meier es catedrático de Estudios Periodísticos en la Universidad Católica de Eichstätt-Ingolstadt, en Alemania. Sus investigaciones han estado centradas en la gestión editorial, la innovación y la convergencia en las redacciones, el periodismo digital, las ciencias de la comunicación y la formación en el ámbito periodístico.

Entrevista: Steffen Leidel
Traducción: Luna Bolívar

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